La inversión alternativa.
6 febrero, 2019
El modelo 347.
26 febrero, 2019
Show all

Tipos de financiación para las empresas

11/02/2019.
Entre la financiación más utilizada por las empresas encontramos:
Las pólizas de crédito, que suelen renovarse con las entidades bancarias de forma anual, son un monto de crédito que la entidad de crédito nos concede para que cubramos las pequeñas diferencias entre el cobro y el pago de la operativa habitual de la empresa, lo que se amortiza del principal se puede volver a disponer, pero a los bancos no les suele gustar que estén siempre utilizadas al máximo (porque para eso te obligan a que pidas un préstamo) ellos prefieren que se vayan cubriendo casi del todo, y que, si es menester, pues que volvamos a disponer de ella durante el mes y así reiteradamente; tienen un tipo de interés bastante alto, sobre lo que se dispone. En el caso de no dispongas de ese crédito porque no lo necesitases, entonces te penalizarían con una comisión por no disposición.
Otra fórmula de financiación a corto plazo son las líneas de descuento de letras o pagarés, mediante ellas la empresa se ahorra el tener que esperar al vencimiento del pagaré y puede disponer del importe del mismo, al momento, una vez descontado un tanto por ciento en función del tiempo que falte para su vencimiento (a mayor tiempo, más intereses de descuento) también hay una comisión por devolución que te la cobrarían si el pagaré hubiera sido devuelto por el que lo emitió. Hay que tener en cuenta que el tener una línea de descuento no obliga a la entidad a descontar todo lo que le mandemos.
A corto plazo también existen las conocidas tarjetas de crédito de empresa, son carísimas y además el plazo de devolución es bastante corto: meses; solo son recomendables para centralizar determinados gastos del personal como dietas, desplazamientos, gasolina, etcétera. Al finalizar el mes, la entidad de crédito cobrará todo lo gastado más los intereses y comisiones. También existe la opción de poder aplazar dicho importe para pasar a pagarlo en varios meses, pero eso conlleva más gastos adicionales.
Para temas de inmovilizado, tales como vehículos comerciales, maquinaria, hardware o incluso programas informáticos caros, se suele recurrir al leasing o arrendamiento financiero, que consiste en una fórmula de financiación mediante por la cual se constituye una especie de contrato de préstamo (contrato de leasing) que obligará a la empresa a pagar unas cuotas mensuales, con sus correspondientes intereses, y que le permitirán hacer uso del bien, pero sin ser el propietario del mismo. Al finalizar el plazo de dicho contrato, la empresa gozará de la posibilidad de pagar un valor residual, definido previamente en el contrato, y así poder hacerse con la propiedad total del bien objeto del contrato de leasing. Esta fórmula de financiación tiene la desventaja que aparece en el balance, concretamente en el pasivo, como una deuda, y en el activo, como un derecho, y eso puede poner en dificultades a la empresa a la hora de querer conseguir más financiación por otro lado.
Otra fórmula muy utilizada para financiar vehículos o maquinaria de oficina, por ejemplo, es el Renting, que consiste en un contrato con el que te dejan disponer del bien a cambio del pago de una cuota mensual que suele incluir seguro, reparaciones, impuestos y revisiones. Puedes disponer del bien y luego devolverlo tras la finalización del tiempo acordado; además el bien no sale en el activo del balance, ni en el pasivo, ya que no es una deuda sino que es un gasto puro que va directo al debe de nuestra cuenta de explotación. Por eso el Renting es ideal para aquellas empresas que tienen grandes beneficios y que desean pagar menos en el Impuesto de Sociedades.
Para el circulante, muchas empresas utilizan el Confirming y el Factoring, ambas son dos formas de financiación que se parecen en que con ambas consigues adelantar los plazos, de pago y de cobro, del futuro al presente. Mediante elConfirming el proveedor podrá pedirle a la entidad financiera que le adelante el pago, previo descuento de unos intereses que irán en función del tiempo en que se adelante ese cobro desde su vencimiento original y en cuanto al Factoring, lo que hace la entidad de crédito es hacerse cargo del cobro de tu cartera de clientes adelantándote el dinero sin tener que estar esperando al vencimiento de la factura- Evidentemente, cuanto más tiempo te lo adelanten, más importe te cobrarán en concepto de intereses y, en ambos casos, si hay devolución, la empresa financiera te cargará el importe principal del título devuelto más los correspondientes gastos de devolución.
Luego tenemos los préstamos de toda la vida, que pueden ser para financiar un bien en concreto o para un proyecto nuevo o para lo que sea, para ello te suelen pedir garantías reales y personales (del administrador); hay organismos como el ICO que te facilitarán algo la posible concesión del mismo, pero este tipo de préstamos lo gestionan los bancos tradicionales,. El plazo de devolución no suele ser excesivamente largo, máximo 5 u 8 años, y el importe tampoco suele ser muy alto, desde 10.000 a 60,000€ como máximo. Para todo lo que pase de aquí, ya te van a pedir financiación hipotecaria y ya será el bien o el inmueble a financiar quien avalará el crédito, además de los administradores. Aquí los importes ya no tienen límite, todo dependerá, pueden ser de cientos de miles y de hasta incluso de millones de euros, todo irá en función de la solvencia de la empresa y de la magnitud del proyecto a financiar.
Por último comentar que en la actualidad están naciendo unas modernas formas alternativas de financiación como el micromecenazgo. En ella encontramos el Crowdlending o el crowdfunding. De este tipo de financicación o inversión según el punto de vista con que se mire ya hablamos en un post anterior.